miércoles, 22 de mayo de 2024
El General Furijinshin es un cobarde.
La noche de ayer, la guardia de arqueros del palacio realizo una patrulla en la que se tenia programado un recorrido por el bosque con el fin de establecer puntos de encuentro y referencias para las maniobras militares que pudiesen llegar a ser necesarias en la defensa de las murallas del pueblo.
Se reportó que durante el recorrido los sigilosos arqueros a cargo del General Furijinshin, detectaron la presencia de una pequeña escuadra militar que en funcion de sentinelas realizaban una mision de reconocimiento.
-El reporte del almirante es el siguiente- Al hacer contacto visual con la tropa que se desplazaba por el bosque, un arquero indico a sus compañeros mediante señales, cubrirse y apuntar. Tres arqueros del palacio realizaron un disparo simultaneo y efectivo que neutralizo el avance de la tropa espia. Mientras el resto de la unidad de arqueros aseguraban el area sin romper el silencio detectaron un objetivo más el cual al percibir que habia sido descubierto emprendio una vigorosa huída sin embargo, resulto ser breve pues fue neutralizado por otro arquero que habia sido colocado en una meseta por el General Furijinshin al realizar el primer contacto. El breve enfrentamiento no duro mas de 10 minutos, en el cual no se reportaron bajas. Sin embargo, los oficiales de la corona, consideran que las misiones de reconocimiento de las ciudades rivales, se habian siempre realizado con un minimo de tres integrantes por lo que se sospecha fuertemente que un espia logro volver. Pues en las tropas neutralizadas si bien se encontraron armas y pocas proviciones no se encontraron mapas ni herramientas relacionadas a la cartografia.
El consejo militar dedujo que las evidencias indican la posible existencia de un campamento enemigo en la direccion del bosque, probablemente cerca de los altiplanos que se encontraban tras traspasar el bosque, por lo que se le encomendo al General Furijinshin, realizar una expedicion exploratoria y evaluativa de los terrenos para las maniobras militares que pudiesen ser requeridas en un enfrentamiento ofensivo o defensivo.
Furijinshin, acepto la orden y en dos dias emprendería la misión que le habia sido encomendada.
En estos dos días Furijinshin dispondría de los mejores hombres para la misión, los mas aptos y disponibles de acuerdo al itinerario militar de la región ademas de su escuadra personal, con la que convivía y entrenaba la mayor parte del tiempo.
Furijinshin salio de la sala del consejo y se dirijio a su hogar, el cual se encontraba convenientemente cerca del palacio y el monasterio de la ciudad, en lo que se reconocia como la academía militar y de artes marciales del pueblo, Furijinshin nunca se quitaba su armadura, hasta atravesar el primer porton de su hogar y despues de mirar a las luces de su hogar, las cuales le indicaban las guardías y actividades que realizaban sus hombres, familia y basallos.
Llego a su hogar por la noche, ciertamente Furijinshin amaba su vida tal y como estaba, pero lo que mas le fascinaba era salir al campo y apostar su vida por la de su pueblo que tanto amaba, las baldosas en el piso que hacian ese sonido contra las suelas de sus zapatos, revestidas en hierro. -El hierro, el hierro- se decia a si mismo cuando caminaba por el sendero del palacio a su hogar. -Como me encanta el hierro- Por su dureza, por su frialdad por su sonido, cuando choca con otro hierro y salen chispas siente que esas chispas vienen de la energía interna de quien blande el hierro. Furijinshin creía firmemente que el hierro y la voluntad era todo lo que se necesitaba para crearlo o destruirlo todo.
Furijinshin miró, las luces en su hogar, las torres estan encendidas, los guardías de la puerta le dijeron. -Sin novedad, Maestro- Observo tambien que en hogar de los basallos las luces seguian encendidas, se escuchaba baruyo, lo normal despues de el exito en las maniobras militares. Miro al cielo cuando se desprendio de su amado yelmo verduzco y se dijo a si mismo -Una vez más- Se dirigio al portico escuchando sus pasos golpear las baldosas de piedra y madera que se encontraban en su jardín camino al portico, entonces dio el primer paso para subir las escaleras del portico y al subirlas, hizo una breve reverencia a su hogar, agradeciendo a los Dioses y a la naturaleza, su existencia y de todo lo que lo rodea. Abrio la puerta del portico, entro y se arodilló.
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